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Reseña : Stephen King, Riding the bullet

November 3, 2016

 

 

Título : Montando la bala

Título original : Riding the bullet

Autor : Stephen King

Editorial : Debolsillo

ISBN: 9788497938198

Nº de páginas: 96 págs.

Alan Parker se ve obligado a hacer autostop para llegar al hospital donde su madre convalece de un grave accidente. 

Alan Parker se ve obligado a hacer autostop para llegar al hospital donde su madre convalece de un grave accidente. Sin embargo, no imagina que durante el trayecto se enfrentará a la experiencia más terrorífica de su vida. En efecto, los sucesivos conductores que lo recogen encarnan macabras fuerzas del más allá capaces de anticipar e incluso modificar el destino de Alan y de su madre. La clave del pavoroso enigma radica en un parque de atracciones, concretamente en una atracción llamada La Bala, similar a una montaña rusa y que, para horror de los lectores y el protagonista, detenta un inexplicable poder sobre la vida y la muerte... Un relato en el que la cotidianidad más absoluta se convierte en escenario del espanto más innombrable. Montado en La Bala constituye, además, todo un hito en la historia de la cultura, ya que fue el primer relato en estrenarse mundialmente por internet, ensanchando así la tradicional relación entre libro y lector. 

Para cerrar este ciclo de novelas terroríficas y oscuras, el reto Gatsbyween 2016, os presento Riding in the Bullet, una de las novelas más curiosas de Stephen King, tanto por su temática y trama, como por su forma de difusión.


Esta novela fue, en su concepción, un relato extenso que Stephen King publicó en la web de su editora. No hubo ningún afán crematístico, por lo que podemos entender en el prólogo a esta edición, con la publicación de este relato. Lo que sí es cierto, es que Stephen King fue uno de los primeros escritores en publicar un relato que se estrenó en internet de manera totalmente accesible y gratuíta.

 

Esta historia nunca se la he contado a nadie, ni tenía previsto hacerlo; y no exactamente por miedo a no ser creído, sino por vergüenza... y porque era mía. Siempre he tenido la sensación de que contarla equivaldría a rebajarnos los dos, yo y la historia, volviéndola más pequeña, más anecdótica, como esos cuentos de fantasmas que se explican en los campamentos antes de apagar la luz. Creo que también tenía miedo de que si la contaba, si la escuchaba con mis propios oídos, empezaría a no creermela. (Riding the bullet, p. 11)

 

Actualmente, esto no nos puede llamar la atención. Es muy común que aparezca antes en internet un material que se llevará al papel, pero en ese momento, el acto de Stephen King, fue difícil de entender. Por supuesto, es casi innecesario añadir que la web se colapsó y fue difícilmente accesible aquel día. Esta afluencia de lectores y su deseo por conocer la nueva historia del escritor de historias de terror más famoso del mundo, llevó a la editorial a lanzar una edición física de este relato.

 

La historia ronda en todo momento el terror psicológico. No es un terror sangriento ni visceral, sino una historia que penetra en tu mente y la perturba hasta niveles insospechados. Conocemos su final desde el principio y, lejos de alejar nuestro interés, consigue engancharnos de una manera irremediable de cara a la necesidad de conocer las razones y causas de su conocido pero igualmente fatídico final.

 

El personaje de Alan Parker es tan humano que asusta. Sus pensamientos, reflexiones y remordimientos le hacen tan cercano que permiten empatizar con el y sentirse identificado con su cosmovisión y sus actos. Es un personaje trágico que pasa gran parte de la historia en un proceso de demencia que le destruye a cada paso. Los sucesos que le ocurren en aquel coche y las reflexiones a posteriori, terminan por desfragmentar tanto al personaje como al lector.

 

El ritmo de la lectura es ágil, contagiado por ello apenas tardé media hora en leerlo, pero no por ello deja de ser minucioso y detallista. La cantidad de adjetivación tétrica es enorme y con ello crea una atmosfera oscura y nebulosa. Llama la atención la necesidad imperiosa que tiene con jugar con las tonalidades lúgubres, la suciedad y el olor desagradable.

 

Sin duda, una muy buena historia de Stephen King que recomiendo a cualquiera que le guste el terror psicológico y ganas de disfrutar de un breve relato, ideal para tiempos muertos, momentos de tranquilidad o de crisis lectora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir. 

[...]

Alejandra Pizarnik,  A la espera de la oscuridad. (Fragmento)

David González Domínguez

Contacto : palabradegatsby@gmail.com