Andrea Prieto: "El folclore gallego es increíble. Me gusta desde que era pequeña"

23/03/2020

 

Andrea Prieto Pérez (A Coruña, 1991). Licenciada en Medicina y caminando como médico residente en Psiquiatría, teclea sobre historias de todo tipo, aunque se incline más hacia la fantasía y la ciencia ficción. 

Ha publicado las novelas Las cenizas que quedan (Escarlata Ediciones), Cuando se fueron las bestias (Ediciones Hati) y 99 huesos para 77 brujas (Ediciones Dorna), además de autopublicar la trilogía Yo maté a Eugene Foster (disponible en Lektu).

Tiene relatos en varias antologías, en 2019 ha publicado Modulación (en Alucinadas V), Séptima (en Terroríficas II) y Super Curriños (en Maldita la gracia de Editorial Cerbero). Colabora en la web La Nave Invisible como articulista.

 

Fuente: web de insomnia ediciones

Fotografía: Redes da autora

 

- ¿Cómo y cuándo comenzó a escribir? 

 

Quería ser como Jo, la de Mujercitas. La primera historia que escribí, cuando era un piojo, era sobre un gato al que adoptaba una familia. La siguiente sobre el ratón de la Navidad, que era el verdadero ayudante de Papá Noel. Las escribí en folios, con letra de enana, y les hacía dibujos para regalárselas luego a mis padres o a mi hermana. Era un encanto de cría, está claro. Creo que nunca dejé de escribir desde ahí: folios, libretas pequeñísimas, libretas cada vez más grandes, en el bloc de notas del ordenador, y luego en el Word… Y hasta aquí.

 

- ¿Cuáles considera que son sus textos de cabecera?

 

Uff. No sé qué decir. Creo que eso va cambiando según la época. Hace unos cuantos años habría dicho que Tokio blues de Murakami, y no creo que ahora mismo se cuele en una lista tan “importante”. A veces digo «jo, mola esta tía, yo también quiero escribir sobre vampiros acuáticos» y otras en las que estoy más como «hala, esta mujer es genial, ojalá pudiera escribir con esa calidez». Así que pruebo a versionar a otros vampiros y a escribir de forma más cálida. Me pasa con películas, me pasa con series… Si algo me inspira, me da ideas, me basta. 

Aunque si tengo que mojarme, diré que Los demás seguimos aquí de Patrick Ness y El largo viaje a un pequeño planeta iracundo de Chambers están ahora mismo haciendo bastante eco en mí. 

 

 

 

- ¿Cómo y cuándo surge el Manual sobrenatural sobre ciudades perdidas de Alborada Ulloa (Insomnia, 2019)?

 

¡En verano del 2018! Los veranos son una época dura de trabajo, así que simplemente me apetecía escribir algo muy relajado, que fuera divertido y me hiciera desconectar un poco. El año anterior había escrito la trilogía Yo maté a Eugene Foster un poco por ese mismo motivo (además de probar la primera persona) y me había ido muy bien como método de relax, así que me lancé a algo similar. Es cierto que al principio pretendía que fuera mucho más seria y solo tuviera algo de humor un poco ácido (de hecho, el principio parece un poco más serio), pero luego ya tiré la casa por la ventana y decidí que para qué. Como soy brújula, simplemente eché un ojo a un bestiario de folclore gallego para perfilar un par de detalles sueltos sobre la trama principal, y desde ahí para abajo y sin frenos.

 

 

- En este texto hay una clara base de folclore gallego. ¿Por qué decide utilizar este componente cultural como ingrediente principal para su obra?

 

¿Porque soy gallega? En parte es por eso, en parte es porque creo que se pueden hacer historias super chulas con ambientaciones más de la tierra, en parte es porque estoy aprendiendo un poco qué significa para mí ser gallega exactamente. Siempre le doy mucha importancia al hogar en todo lo que escribo (el hogar, la búsqueda de la familia, la sensación de pertenencia) y digamos que empezar a hacer ambientaciones más de aquí está un poco relacionado con eso. 

Además, el folclore gallego es increíble. Me gusta desde que era pequeña. Una vez fui a la biblioteca para hacer un trabajo de clase, iría en cuarto de primaria, y me pasé apuntando en una libreta detalles que encontré en una enciclopedia sobre mitología gallega. Perdí esa libreta, pero me acuerdo de estar leyendo sobre O carro da morte, o mal de ollo cómo distinguir meigas, y fliparme muchísimo. Así que ahora que cada vez soy más mayor y cada vez tengo menos vergüenza, he decidido que era hora de sacar ese entusiasmo también.

 

- Si tuviese que destacar algún aspecto de un personaje de esta novela, ¿cuál sería?

 

Creo que esta pregunta es ilegal, porque no se pueden elegir personajes así como así… Además, de mis favoritos son un poco spoiler, así que no me parece adecuado soltarlo sin más. Pero si es un asunto de vida o muerte, creo que diría Nocenci Espina: amigo de Alborada, artificiero ocasional y sufridor profesional. Alborada en sí misma es el alivio cómico de la historia, así que digamos que Nocenci es la persona que mira al infinito cuando el alivio cómico no sabes si te hace gracia o no. Es un tío muy majete.

 

- ¿Cómo definiría en general su proceso creativo?

 

Creo que ha ido cambiando con el paso del tiempo e incluso cambia de una historia a otra. Al principio siempre me centraba mucho en los personajes, y el resto del contexto me daba bastante más igual. Tenía que sostenerse, claro, y la trama tenía que ser decente, pero todo era una excusa para hablar de personajes y que estos interaccionaran. Después, empecé a trabajar más en las ambientaciones, porque por personajes muy guays que tuviera, me pareció que no estaba usando todo su potencial, ya que ese fondo que tenían no brillaba. O no los hacía brillar. Así que dejé un poco más a un lado ese trabajo con personajes y empecé a darle vueltas a la ambientación como lo principal. 

Ahora mismo me parece que he encontrado cierto equilibrio. Cuando me planteo una nueva historia, tengo un esbozo de los personajes, pero trabajo la ambientación sobre todo y luego los coloco a ellos, para que se adapten bien… Por ahora esos dos puntos son los que más me llaman y suelen ser los que más trabajo. 

En cuanto al proceso en sí… Le doy vueltas a una idea mientras aún estoy con otra, hago notas y pequeños esquemas en una libreta, y luego me pongo a escribir. No me paso meses detallándolo todo, más bien unos días; ni tampoco tengo que tenerlo todo enlazado, soy más de brújula (y aunque sí me gusta tener guiones de los capítulos, pues a veces todo no se puede y voy tirando). En general, podemos decir que no me complico demasiado la vida.

 

- Hace poco tiempo que ha participado en la antologías Maldita la gracia (Cerbero, 2019) o Terroríficas II (Palabaristas, 2019) con interesantes relatos y muy bien acompañada. ¿Cómo valora estas experiencias?

 

Participar en antologías siempre es un estrés y una pasada. Primero, un estrés porque no dejas de estar rodeada de otras autoras y tienes miedo (o yo lo tengo) de que justo sea tu relato el que haga deslucir el conjunto de la antología, o que sea el relato que el lector pasa de largo o el que deja a medias… Pero tener la posibilidad de estar acompañada (y bien acompañada, como en estos dos casos) es bonito: puedes leer relatos de tus compañeras y disfrutarlos un montón, porque son buenas y porque están ahí contigo, y además tiene un punto muy curioso ver cómo se interpreta el mismo punto de partida de formas tan diferentes para hacer historias completamente distintas.

Por si fuera poco, en esas dos antologías tengo relatos ambientados en Galicia (en Maldita la gracia de forma evidente, y en Séptima es un poco más la sensación y la idea de la magia de mi aldea) y me gusta que hayan podido salir en dos antologías tan guays como esas dos.

 

- También ha publicado este año 99 huesos para 77 brujas (Dorna, 2019) en la que hay una interesante crítica a nuestra situación climática…

 

Me gusta mucho jugar con diferentes ambientaciones de adversidad climática. En Las cenizas que quedan estaba más en relación con incendios y desertificación, por ejemplo, y en 99 huesos para 77 brujas se habla más de los problemas con la escasez de agua y esto sirve como punto de desencadenante para toda la ambientación y la situación general. Creo que es interesante coger lo que puede pasar en nuestro mundo, deformarlo un poco o exagerarlo y ver qué ocurre con eso, porque tampoco es totalmente descabellado (sin meigas, entendámonos). 

Pero la verdad es que, fuera de esa experimentación y reflexiones que yo pueda sacar de la adversidad climática que utilizo para la historia, no sé si es la mejor crítica del mundo. Si alguien se para a pensarlo, para mí es estupendo y me gusta mucho que un lector lo vea o lo comente, pero no suelo utilizar la crítica a algún tema como primera línea de una historia… al menos por ahora.

 

- ¿Qué puede comentarnos de su proyecto en Instagram, @gardalibros? 

 

Es una cosa muy pequeñita y sin muchas expectativas de que crezca mucho más. Me decidí a abrirlo porque quería tener un espacio en el que hablar un poco más del proceso de escritura, además de practicar un poco a hacer fotos que es un tema que me gusta pero para el que nunca saco mucho tiempo. No sé si conseguiré hacerlo todo lo bien que quería en su momento, porque llega un punto en que exponerme me da cosita, pero hablar de libretas, esquemas, organización y escritos me pareció un buen plan. Y como eso solo se me quedaba un poco corto decidí añadir lecturas, que es algo que ya hacía muy de vez en cuando en mi instagram personal pero nunca encajaba del todo ahí, así que aquí tiene su espacio.

 

- Ya que este 2019 ha sido en general prolífico en su carrera literaria en cuanto a publicaciones. ¿Qué espera de este 2020?

 

Pues para empezar (y de lo que puedo hablar) es la participación en la antología de realismo mágico Mundos sutiles que publicará la Editorial Cerbero dentro de poco, en la que soy autora invitada. Es un honor, un orgullo y me da muchísimo miedo no estar a la altura, porque creo que todos los relatos que conformarán la antología serán estupendos. ¡Pero me hace muchísima ilusión! Y para seguir… pues no puedo contar mucho por ahora, la verdad, pero espero que salgan al menos un par de historias a la luz que me gustan un montón. 

Pero en general lo que espero para 2020 es seguir escribiendo mucho y ser más amable conmigo misma.

 

- Para terminar. ¿Tienes algún proyecto finalizado o en marcha del que nos puedas adelantar algo?

 

¡Uy! Tengo muchos proyectos acabados, hace poco que terminé una saga de cuatro novelas… Pero cuando termino algo no necesariamente implica que vaya a salir por ninguna parte. Aunque creo que esa saga sí me gustaría que pudiera ver la luz en un futuro (probablemente más lejano) y estoy también terminando una saga de novelas cortas de ciencia ficción. Son simplemente novelitas de tipo slice of life, que es una temática que me flipa muchísimo, y que solo quieren ser historias amables sobre las relaciones entre varias personas y cómo va cambiando el mundo de fondo mientras ellos intentan quererse un poco mejor. Estas sí que me haría ilusión que estuvieran por ahí en un futuro un poquito menos lejano. ¡Pero nunca se sabe! Así que si no puedo contar secretos y todo esto está en la voluntad de mi yo futuro para moverlo, poco más puedo hablar. ¡Lo siento!

 

 

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Nombrar es reconocer que existe,

gracias y a pesar de mí.

Cuando tras mi frente genero una sílaba, 

defino, 

coloreo y cincelo, 

tal como suena tras el abdomen. 

Junto los labios para tallarlo, llenando la entrada. 

Ahogar su grito, ese dolor tras las costillas.

 

Mencionar es la primera maniobra. 

Para ello, cubriré todas las articulaciones. 

Los otros asentirán abriendo las comisuras. 

Flotará el polvo, semilla hundida. 

Maria González, en El hambre (Maclein y Parker, 2020)  (Fragmento)

David González Domínguez

Contacto : palabradegatsby@gmail.com