Carlota Suárez García: "Quería acercar esa Gran Canaria desconocida a mis lectores y La tumba del rey me dio la oportunidad de hacerlo."

07/05/2020

 

Carlota Suárez García nació en Gijón, ciudad donde actualmente reside, en septiembre de 1977.

Aunque su formación académica y actividad principal se desarrollaron en el ámbito sanitario, su día a día giró siempre en torno a su verdadera pasión: la literatura.

En 2014 y 2016, Carlota firmó bajo seudónimo dos antologías de cuentos y poemas que la dieron a conocer principalmente en Latinoamérica y que gozaron de excelentes críticas por parte de los lectores. A partir de entonces participó en varios proyectos literarios con otros autores. Los más recientesDoce playes y Yo soy de Quini.

En 2016 publicó Tinta, una muerte inexplicable, superando sus expectativas de venta. La tumba del rey, por lo tanto, su segunda novela, y todo apunta a que la afianzará como escritora de novela negra y de misterio, género que la apasiona como lectora y autora.

Actualmente, Carlota tiene una sección semanal en la radio del Principado de Asturias (RTPA), en la que fomenta la lectura y el buen uso del lenguaje. Esta actividad es, además, extensiva a sus redes sociales, donde los lectores participan de forma activa, rescatando palabras para el Refugio de Papel, opinando sobre obras literarias o debatiendo sobre literatura.

 

Fotografías: Cedida por la autora

Texto: Web de Huso editorial

- Comencemos por una idea fuerte. ¿Qué significa para usted la literatura?

 

Pienso y la defiendo, en mi sección de radio, artículos y colaboraciones, como una fuente de entretenimiento. Creo que esto es lo que hace de la literatura algo universal, que ha estado y estará presente en nuestras vidas, siglo tras siglo. Para mí, que he convivido con los libros desde que tengo uso de razón, la literatura es aire limpio que llena mis pulmones cuando leo y filias, fobias y sentires, que exhalo cuando escribo. 

 

- ¿Cómo definiría su proceso creativo?

 

Soy, sin duda, una escritora “de pico y pala”. Creo que escribir es un oficio que se debe practicar a diario. Escribo cada día, esté o no sumergida en un proyecto largo. 

Cuando trabajo en una novela, lo hago de forma constante y organizada. Siempre surge una idea principal y una secundaria, cuya combinación es la que activa el interruptor mental que va a hacer posible la obra. Este fenómeno misterioso y mágico, que es sin duda el germen de la novela, no se busca, te encuentra. A partir de aquí, toca trabajar duro. 

Nunca empiezo a escribir una historia sin saber cómo va a terminar y en la mayoría de las ocasiones, redacto primero el capítulo final que, como el resto, sufrirá unas diez o doce modificaciones. 

Sumergida en una nueva historia. Fotografo: Marco Govel

 

 

Establezco líneas temporales y busco los escenarios en los que se va a desarrollar la historia. Intento conocer personalmente y a fondo estos escenarios, me documento sobre el contexto geográfico e histórico como si fuera a escribir una tesis y construyo los personajes con mucho cuidado. Cada uno tiene su propia biografía y lo sé todo sobre ellos. El lector no va a conocer todos los datos biográficos de cada personaje, pero para mí, que voy a convivir con ellos a diario durante un año como mínimo, es absolutamente necesario. A partir de ahí y siguiendo una estructura previamente pensada para la obra, me dejo llevar por ellos, pero siempre llevando yo la batuta. Soy un poco mandona. 

 

- Tinta: una muerte inexplicable (TelA ediciones, 2017) es su primera novela de intriga. Después de publicar cuentos y poemas en varias antologías. ¿Por qué se decanta por este género?

 

Soy lectora y escritora de historias. Reconozco la utilidad de las etiquetas de género para las editoriales, librerías e incluso lectores, pero no consigo interiorizarlas. Por una obligación práctica, me veo obligada a encajar las historias que escribo en el corsé que mejor se ajuste: misterio, novela negra, narrativa… este último cajón desastre es maravilloso y absurdo, porque lo abarca todo. 

Respecto a mis antologías, publicadas bajo el pseudónimo de Lucía Sugar –un homenaje particular a La Maga de Rayuela–, son tinta destilada gota a gota. Cuando estoy en una época de promoción o me veo incapaz de trabajar en un proyecto largo, escribo cuentos y poemas, desde Villa de Rayuela, que es mi particular refugio interior. 

 

- ¿Cuál es el germen de La tumba del Rey (Huso, 2019)? 

 

La tumba del rey germinó en la Necrópolis de Maipés, en Agaete, a los pies del túmulo aborigen cuyo nombre da título a la novela. Valentín Barroso, director del proyecto del Parque Arqueológico –aún no lo conocía, pero acabó siendo uno de mis asesores–, había elaborado un panel informativo que me dio la idea alrededor de la que giraría todo. No quiero desvelar el contenido del panel, pero sí me gustaría contarte una conversación con el recién fallecido Luís Sepúlveda, que me vino entonces a la memoria. Lucho me dijo en una ocasión que las historias están siempre ahí, esperando ser contadas, y que pueden pasar muchos escritores por delante hasta que llegue quien realmente debe contarla al mundo. Quise dejar constancia de este recuerdo en La tumba del rey y se lo presté a Soledad Morales, uno de mis personajes principales. Ahora, un poco triste, me alegro de haberlo hecho, como humilde homenaje a Sepúlveda.  

 

 

 

- ¿Por qué una gijonesa sitúa su obra en Gran Canaria?

 

Conozco muy bien Gran Canaria y sus gentes, porque pasé mucho tiempo allí y me enfada un poco que, una isla que recibe millones de visitantes, sea tan desconocida. La mayoría de los turistas que la visitan lo reducen a las playas del Sur, los carnavales, Maspalomas, Playa del Inglés… 

En el Valle de Agaete podemos encontrar el único café cultivado y procesado en Europa, el centro de la Isla posee un verdor maravilloso, desde el Roque Nublo se puede tocar el cielo, hay pueblos auténticos y acogedores en los que disfrutar de la mejor gastronomía y hospitalidad… Quería acercar esa Gran Canaria desconocida a mis lectores y La Tumba del rey me dio la oportunidad de hacerlo.

 

- ¿Cómo valoraría el proceso de documentación para este título? 

 

El proceso de documentación fue fascinante, enriquecedor y agotador, a partes iguales. Me documenté a nivel histórico con José Ramón Santana, un culeto estudioso y orgulloso de la historia de Agaete. La Guardia Civil me ayudó a dar credibilidad a la trama policial y de hecho, los personajes de Luisa y Edu, miembros de la OPC de la Comandancia de Las Palmas, tienen un cameo en la novela. Para dar soporte a la parte arqueológica fue muy importante el asesoramiento de los arqueólogos Paco Cuesta y Valentín Barroso. Este último, responsable del proyecto real de reconstrucción del Parque arqueológico de Maipés.

 

- Si tuviera que escoger uno de sus poemas para una futura antología de su poesía completa. ¿Cuál sería? 

 

Hay un poema que me gusta especialmente y que fue muy aplaudido por muchos de los lectores de Lucía Sugar en México. Se titula “Aviones de papel".

 

 

- ¿Qué libros recomendaría para una época de inestabilidad como la que vivimos?

 

El club de los mentirosos, de Mary Karr, porque lo veo como un kit de supervivencia ante la tragedia. Es una novela autobiográfica que me encanta y aporta una dosis necesaria de humor negro e ironía. Mary nos hace partícipes de sus recuerdos, en ocasiones trágicos, sin victimismo ni exhibicionismo, sino con un tono desenfadado, sin alardes y con mucho talento. 

 

- Para terminar. ¿Tiene algún proyecto en marcha o finalizado del que pueda adelantar algo? 

 

Actualmente tengo dos frentes abiertos. El primero, PUDOR, es un relato magnífico, sobre Somalia y todo lo que supone nacer y vivir allí, contado desde un punto de vista que sorprenderá a los lectores. Su formato será también novedoso, puesto que el pintor Andrés Vijande, lo está ilustrando con maestría. Pinturas y texto hacen de PUDOR un proyecto especial que se escapa al concepto de libro ilustrado al uso y que, estoy segura, no os va a dejar indiferentes. Por otro lado, estoy sumergida en una nueva novela que se desarrollará en el norte de España, huele a brea y salitre y tiene ritmo de garaje. 

 

 

 

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se desafío esta fame

é porque vivo con ela.

Regina Touceda, en deriva 

(Espiral Maior, 2020)  (Fragmento)

David González Domínguez

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