Karmele Jaio: "Para mí, escribir es, ante todo, descubrir. Sé que hay cosas que solo van a aparecer a través del proceso de escritura"

02/06/2020

Karmele Jaio Eiguren (Vitoria-Gasteiz, 1970) es autora de tres libros de relatos –Hamabost zauri (Elkar, 2004; Heridas crónicas, 2010, Ttarttalo), Zu bezain ahul (2007, Elkar) y Ez naiz ni (2012, Elkar) – de tres novelas –Amaren eskuak (2006, Elkar); Las manos de mi madre, (Ttarttalo, 2008) Musika airean (2010, Elkar); Música en el aire,(Ttarttalo, 2013) y Aitaren etxea  (Elkar, 2019), La casa del padre (Destino, 2020) –  y de un libro de poesía, Orain hilak ditugu (2015, Elkar). Amaren eskuak, tras una gran acogida por los lectores vascos, en 2018, ha sido adaptada al cine por Mireia Gabilondo y presentada en el Festival Internacional de cine de San Sebastián. Sus relatos también han sido llevados al teatro: el director Ramón Barea dirigió en 2010 la obra Ecografías, basada en el relato de la autora del mismo título. Sus relatos han sido seleccionados para la antología Best European Fiction 2017 y se han publicado en numerosas antologías. Asimismo, Her mother’s hands (Parthian books), la traducción al inglés de Amaren eskuak, fue presentada en el Festival Internacional del Libro de Edimburgo de 2018, tras haber sido galardonada con el English Pen Award.

Texto: www.karmelejaio.com

Foto: Jon Hernaez/ Cedida por la autora

 

- Comencemos por una idea fuerte. ¿Qué significa para usted la literatura?

 

Significa una manera de estar más cerca de la vida y del mundo. Creo que es una manera de poder acercarte a la complejidad del mundo, a nuestros sentimientos, experiencias, relaciones… desde un lugar en el que se acepta y se muestra esa complejidad y no se ofrecen respuestas de sí o no, blanco o negro, conmigo o contra mí, tan extendidas en nuestra sociedad. Es un lugar donde, sobre todo, se lanzan preguntas que nos amplían la visión. Y además por la emoción que me provoca, por lo que me hace sentir, considero absolutamente necesaria la literatura en mi vida.  

 

- ¿Cómo definiría su proceso creativo?

 

Para mí, escribir es, ante todo descubrir. Sé que hay cosas que solo van a aparecer a través del proceso de escritura. Ponerme a escribir es para mí adentrarme en una cueva oscura con una linterna en la mano. Al principio no sé muy bien lo que quiero contar. Escribo con preguntas en la cabeza. 

 

- ¿Cuál es el germen de La casa del padre (Destino, 2020)?

 

La casa del padre nace en buena medida de la curiosidad por saber cuáles son las preguntas que rondan actualmente la mente de un hombre, en un momento tan cambiante, de auge el feminismo, de movimientos en cuanto a las relaciones de poder…; una curiosidad que me surge, por ejemplo, al escuchar noticias relacionadas con la violencia contra las mujeres: una mujer asesinada por su pareja, una chica violada salvajemente en grupo… ¿Qué pasa por la mente de los hombres cuando escuchan una noticia así? ¿Sienten que aquello tiene algo que ver con ellos? ¿Sienten algún grado de responsabilidad por ser hombres? ¿O piensan que nada tienen que ver y que poco pueden hacer para evitar que algo así ocurra? 

Por eso Ismael, el protagonista, cada vez que escucha una noticia de este tipo, le atacan sentimientos contradictorios. Por un lado, siente miedo por sus hijas, por lo que les pueda ocurrir, por lo que un hombre pueda hacerles; pero, por otro lado, siente algo parecido a la culpa por ser hombre, y le parece injusto. Y surge también de la necesidad de llevar al terreno de lo concreto muchas ideas que tenía en modo abstracto o teórico en mi cabeza, sobre las relaciones entre mujeres y hombres, sobre la marca del género en nuestras vidas… Sobre eso invisible que condiciona nuestras relaciones humanas, todo eso que hemos aprendido desde la niñez, lo que nos corresponde por ser hombre o ser mujer, que marca nuestras decisiones, nuestra manera de actuar. 

 

- Dedicas esta obra “a los hombres nuevos”. ¿Cuáles son los aspectos que les definen?

 

Son los hombres que han reflexionado sobre el lugar desde el que miran al mundo, sobre el lugar desde el que miran a las mujeres, sobre sus privilegios, sobre las relaciones de poder… Y son hombres que están dispuestos a moverse y actuar para cambiar la situación y construir una sociedad mejor para hombres y para mujeres. Son también hombres que quieren liberarse del corsé que supone para ellos ese modelo de masculinidad que les obliga a ser de una manera muy concreta y que les limita la libertad de ser como quieren ser. 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Ha publicado textos de diferentes géneros (poemas, relatos, novela…) ¿En cuál se siente más cómoda?

 

Yo siempre me he sentido más cómoda en el cuento, generalmente, las ideas toman forma de cuento. Pero también es verdad que las haber escrito ya tres novelas, cada vez me siento más cómoda también en la novela. 

 

- Si tuviera que escoger uno de sus poemas para una futura antología de sus obras completas. ¿Cuál sería?

 

Quizá este, porque habla de las palabras. De las palabras que quiero.

 

ESAS PALABRAS

 

Quisiera palabras

desnudas,

con el sentido que tuvieron

al ser usadas por primera vez.

Quisiera palabras

sin rebozar en harina y huevo,

tan brillantes

como peces recién salidos del agua.

Quisiera pelotas que golpean fuerte

contra la pared,

producen eco

y vuelven vivas.

Quisiera palabras

salidas del estómago,

sin edulcorar,

con la verdad del orujo,

bellas e incómodas,

que generen

paz e inquietud

al mismo tiempo.

Quisiera palabras

que se convierten en carne,

palabras que,

al igual que el viscoso recién nacido,

estén sucias de vida

antes de empezar a vivir.

 

- ¿Tiene conocimiento sobre la situación lingüístico-literaria en Galicia?

 

No conozco la situación lingüística lo suficiente como para hablar con profundidad de ella. Y en cuanto a la literatura contemporánea gallega, he leído recientemente a Ledicia Costas, me ha gustado mucho, y he leído a los autores que más han trascendido fuera de Galicia como Manuel Rivas o Suso de Toro. 

 

- ¿Cómo definiría el estado de la literatura en euskera en la actualidad?

 

Creo que estamos en un muy buen momento en cuanto a la creación con tres generaciones de escritores escribiendo al mismo tiempo. Creo que hay mucha calidad. Tenemos referentes indiscutibles como Bernardo Atxaga y también grandes escritores más jóvenes como Eider Rodríguez o Harkaitz Cano y muchos más.  

 

- ¿Qué libros recomendaría para una época de inestabilidad como la que vivimos?

 

Recomiendo los cuentos de Carson McCullers y de Alice Munro. Nos muestran la complejidad del mundo y nuestra fragilidad. Que es precisamente lo que estamos viendo en estos días. Estamos constatando nuestra fragilidad. 

 

- Para terminar. ¿Tiene algún proyecto en marcha o finalizado del que pueda adelantar algo?

 

Estoy escribiendo algún cuento pero todavía nada definido. Estos días estoy dedicando más tiempo a la lectura que a la escritura. 

 

 

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Nombrar es reconocer que existe,

gracias y a pesar de mí.

Cuando tras mi frente genero una sílaba, 

defino, 

coloreo y cincelo, 

tal como suena tras el abdomen. 

Junto los labios para tallarlo, llenando la entrada. 

Ahogar su grito, ese dolor tras las costillas.

 

Mencionar es la primera maniobra. 

Para ello, cubriré todas las articulaciones. 

Los otros asentirán abriendo las comisuras. 

Flotará el polvo, semilla hundida. 

Maria González, en El hambre (Maclein y Parker, 2020)  (Fragmento)

David González Domínguez

Contacto : palabradegatsby@gmail.com