Reseña: Gabriela Guerra Rey, Bahía de Sal



Título: Bahía de Sal Autora: Gabriela Guerra Rey Editorial: Huso ISBN: 9788416843879 Nº de Páginas: 217 págs.




Sinopsis:


“¿Por qué íbamos a querer salir si ahí teníamos todo?”. Así nos trae María de la Sal a la abrumadora realidad de Bahía de Sal, un pueblo cuyos habitantes solían tomar los caminos acuosos para nunca más regresar. Marcados por el infortunio climático, las tribulaciones económicas, los vaticinios sentenciosos de los orishas y el fantasma de la migración obligatoria. Bahía de Sal puede ser cualquier pueblo latinoamericano, real o ficticio, pero lo que ahí sucede tiene un realismo descarnado, acompañado por la sazón humorística que ha servido a tantas aldeas de la región.


Insertados en un tiempo y espacio indeterminados, en Bahía de Sal, no obstante, se reflejan hechos que vivió la humanidad en el último siglo. Sin embargo, su acontecer está marcado por las relaciones y experiencias de su gente. Aunque todos los personajes son ficticios, fueron inspirados por vivencias reales. A lo largo de sus páginas, el pueblo deviene protagonista mientras ­María de la Sal contará su historia y la de su gente como el último recurso para rescatar el pasado que convertirá el futuro en sueño promisorio, dándole a los habitantes un derrotero allende el mar.


Bahía de Sal obtuvo el Premio Juan Rulfo a Primera Novela, 2016, otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes de México y los gobiernos de los estados de Puebla y Tlaxcala.

Hay libros que embriagan y cautivan, que es necesario leerlos en movimiento y que generan una realidad paralela descrita de una manera tan sensible, tangible, que consiguen atrapar al lector en ella. Bahía de Sal de Gabriela Guerra es una de esas joyas imprescindibles, una de esas grandes novelas de la literatura latinoamericana reciente que merecen un reconocimiento mayor en nuestro país.


Esta es una novela de realidades, tanto dramáticas como positivas, encapsuladas en un ambiente que está descrito con una sensibilidad tan romántica que es imposible no sentir la necesidad de conocer sus pequeñas calles, sus escondites y sus gentes. Bahía de sal refleja un pedazo de la humanidad en un pequeño pueblo del que es imposible salir sin heridas.


Nadie recuerda un tiempo en que Bahía no haya sido una aldea de penurias, desolación y miseria. Por eso, cuando empezó a llegar el dizque progreso, de la mano con la crisis, la gente se largó a buscar otros caminos, con la venia de Yentayá y los orishas, que nunca hicieron demasiado por nosotros, pero se largó junta, en grupo, porque era la única manera de sobrevivir.


La única otra razón por la que nuestra rutina cambiaba radicalmente eran los ciclones. Entonces, Bahía de Sal se volvía un remolino de vientos y maldiciones, y el curso de la historia parecía detenerse en un rayo sangriento que surcaba el cielo raso, echando a tierra todo lo que el resto del año tardábamos en reconstruir.

Los primeros amores de María de Sal, sus experiencias sexuales, la lucha por tener un lugar en el mundo, la pobreza o la crisis continua que azota esta suerte de Ítaca sudamericana son los grandes temas que podremos encontrar en esta obra. Todos ellos tratados con una sensibilidad e intensidad arrolladoras.

Nunca fuimos más sabios que cuando en Bahía de Sal tratábamos de sobrevivir en familia con un par de plátanos machos y alguna croqueta de nadie sabía qué. Nunca fuimos más sabios que cuando las tataguas aparecían sobre la tarde recién liberada de la lluvia, para enseñarnos que, en medio de la molienda de la vida, la belleza era un auto de fe. Jamás fuimos más poderosos que cuando compartíamos un turrón, subidos en las barbacoas, en familia y con el calor del hogar húmedo bajo nuestros cuerpos. No podíamos ser más fuertes que cuando en nuestra Ítaca llorábamos juntos, y solo ese recuerdo de amor habría de sostenernos en las comarcas del desierto.


Quizá lo que más cautiva de esta novela es el talento de la autora para generar belleza sobre la tragedia. La forma de narrar esta historia es tan cercana e intensa que nos permite analizar una realidad social y humana tan desgraciada en compañía de un narrador que es capaz de construír sensaciones sin la necesidad de nombrarlas.


Si a todo esto le añadimos un final tan bello como devastador, no puedo más que agradecer a la editorial Huso traer novelas de esta calidad a la península. Creo que de Bahía de Sal solo se puede salir tocado y maravillado. Sin duda, una obra imprescindible.



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enumerar motivos para debuxar unha balea

 

para crer nun espírito navegante que non temos

para delimitar o medo

para valernos dela na fuxida

para botar de menos unha viaxe

unha en concreto

para debuxar un bazar e disfrazala de elefante

porque teñen a forma das distancias

porque dentro dunha balea o ceo está limpo e non hai dor

para pintala sorrindo e poñerlle flores ou peixiños pequenos

para facer unha metáfora de todas as traxectorias

para que sexa a proa na reconquista da paisaxe

para representar o tamaño da tristeza

para pensar nas palabras coas que explicar o debuxo.

Eduardo Estévez, de baleas 

(Caldeirón, 2017)  

David González Domínguez

Contacto : palabradegatsby@gmail.com