Reseña: Banana Yoshimoto, Kitchen

07/09/2020

 

Título original: Kitchen

Título: Kitchen
Autora: Banana Yoshimoto

Traductores: Junichi Matsuura y Lourdes Porta
Editorial: Tusquets
ISBN: 9788483837061
Nº de Páginas: 208 págs.

Sinopsis:

 

Cuando la jovencísima Mikage se queda sola a la muerte de su abuela, se refugia en la cocina de su vasta casa. Un día, sin embargo, un amable muchacho llama a su puerta y le propone que vaya a vivir con él y con su madre, Eriko. Sin embargo, esta hermosa y acogedora mujer no es quien parece ser. Una fábula en la que la soledad y la aridez emocional quedan mitigadas por la inmensa sabiduría de otro mundo ancestral.

Como amante de la cultura asiática, en especial de la japonesa, hacía tiempo que quería darle una oportunidad a alguna de las grandes obras de la literatura nipona reciente. Tras mucho pensarlo y diversasrecomendaciones decidí darle una oportunidad a Kitchen, la primera novela de Banana Yoshimoto y quizá su novela mejor valorada por el público y la crítica.

 

Podría pensarse que era algo extraordinario, pero también podría pensarse que era algo sin importancia. Y que era un milagro y, también, que era algo natural.

 

Si algo hay que destacar de esta obra es la intensidad emocional de la misma. Durante su lectura, tuve la sensación de estar leyendo una obra más cercana al romanticismo del Werther de Goethe que a una historia contemporánea. Pese a que los ambientes sean convencionales, la intensidad de las convicciones y de los sentimientos son tan potentes que ellos mismos son espacios y acciones en sí mismos. La pérdida, la soledad y las (in)decisiones son elementos fundamentales para comprender esta novela.

 

De hecho, creo que sería un poco incorrecto citar esta obra como novela. Kitchen es una fabulación, una obra que traspasa los límites de la narración para adentrarse en una escritura donde los sentimientos proceden de lo ancestral y en el que los planos de la realidad y la fantasía se mezclan constantemente.

 

Las personas creen que hay muchos caminos y que pueden elegir el suyo libremente. Quizás fuese más acertado decir que sueñan con el momento de elegirlo. Yo también pensaba así. Pero en aquel instante pude comprenderlo. Lo supe, y tomó forma de palabras: “El camino está siempre marcado, pero no en un sentido fatalista. Cada instante, con la respiración, con la mirada, y con los días que se repiten, uno tras otro, se va decidiendo espontáneamente.

 

Sorprende que un debut literario sea de esta calidad. Yoshimoto ha creado una obra imperecedera y que conecta fácilmente con el lector. Pese a ser su primera historia, estamos ante una obra de cimientos sólidos, en la que se controlan los silencios con una habilidad increíble y en la que no se elimina el componente oriental de la obra. La cocina aparece en ella como el símbolo de la unidad, porque la cocina en la cultura japonesa tiene un valor ceremonial y sensorial muy importante como para no aprovecharlo en esta obra.

 

En resumen, Kitchen de Banana Yoshimoto debe ser considerada una obra de referencia. Guste o no al lector su temática o el desarrollo de los acontecimientos que se producen en ella, no hay duda que el estilo y el talento de Yoshimoto le hacen merecedora de su posición principal en el canon de la literatura asiática contemporánea.

 

Los recuerdos verdaderamente entrañables viven y brillan. Con el paso del tiempo reviven con angustia.

 

Cada vez que nos abrazábamos, conocí palabras que no eran palabras.

 

 

 

 

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Nombrar es reconocer que existe,

gracias y a pesar de mí.

Cuando tras mi frente genero una sílaba, 

defino, 

coloreo y cincelo, 

tal como suena tras el abdomen. 

Junto los labios para tallarlo, llenando la entrada. 

Ahogar su grito, ese dolor tras las costillas.

 

Mencionar es la primera maniobra. 

Para ello, cubriré todas las articulaciones. 

Los otros asentirán abriendo las comisuras. 

Flotará el polvo, semilla hundida. 

Maria González, en El hambre (Maclein y Parker, 2020)  (Fragmento)

David González Domínguez

Contacto : palabradegatsby@gmail.com