Reseña: Edith Wharton, La sombra de la duda


Título: La sombra de la duda

Título original: The shadow of a doubt

Autora: Edith Wharton

Traductora: Nadia Khalil Tolosa

Prólogo: Jorge Freire

Editorial: Huso

ISBN: 9788412025323

Nº de Páginas: 180 págs.






Sinopsis:


John Derwent se ha casado con Kate Tredennis, enfermera y la mejor amiga de su esposa Agnes, fallecida tras sufrir un terrible accidente. Kate es una esposa modelo y una madrasta ejemplar para Sylvia, hija de John y ­Agnes. Pero lord Osterleigh, el acaudalado padre de Agnes, desaprueba la rapidez de su yerno a la hora de contraer nuevas nupcias, y comienza a abrigar dudas en torno a la propia Kate. Todo se complica cuando el oscuro doctor Carruthers trata de extorsionarla a cuento de un oscuro secreto. Kate no es más que una noble enfermera en medio de un mundo de suspicacias y puritanismo. ¿Podrá resistir los embates de la alta sociedad cuando esta la convierta en objeto de sus malas lenguas?


Fechada en 1901, La sombra de la duda es la única obra de teatro de Edith Wharton (1862-1937). Perteneciente a los “años oscuros” de la autora, cuando todavía no se consideraba novelista, prefigura algunos de los temas de varias de sus novelas más importantes, como La casa de la alegría (1905) o The fruit of the tree (1907).

La sombra de la duda permaneció inédita hasta el verano de 2017, cuando dos profesoras dieron con el manuscrito en la Universidad de Texas. Fue una noticia de resonancia mundial: se trataba de una obra completa que, con la ironía y mordacidad habituales en la autora, satirizaba las costumbres de la alta sociedad de su época. Ha hecho falta más de un siglo para que disfrutásemos de una obra que, como afirmó Rebecca Mead en The New Yorker, “no estaba escondida en el ático, sino oculta a plena vista”. La espera ha merecido la pena.

Conocía el trabajo de Edith Wharton (1862-1937) como novelista y poeta, pero desconocía totalmente la existencia de una producción teatral. Al parecer, yo no era el único, puesto que el manuscrito de La sombra de la duda ha sido hallado recientemente por dos profesoras de la Universidad de Texas. Esta obra permaneció inédita hasta este hecho y sorprende ya no solo por su importancia histórico, sino por su valor literario manifiesto y nada desdeñable.


Al leer el prólogo de Jorge Freire en esta edición de Huso no he podido evitar pensar en la figura de Cervantes, cuyos dramas no gozaron en vida de repercusión e, incluso hoy en día, no tienen el prestigio dentro de su obra que el autor del Quijote hubiese deseado. Edith Wharton coqueteó con el teatro en una primera etapa de su obra donde se sintió verdaderamente fascinada por este género, pero que por diversas cuestiones no definió su carrera posterior.


La sombra de la duda es una obra que debería ser tenida en consideración dentro de la obra de Edith Wharton. La lectura de este texto me ha sorprendido gratamente por la inteligencia y la sátira de costumbres que hay en él. Presenta una estructura bastante tradicional dividida en tres actos, en el que no existen varias acciones dramáticas que se superponen pero que destaca por su humor y por la construcción de un personaje tan interesante como el de Kate.


«MAZARET: ¡No hay nada que no sea capaz de decir un hombre enamorado!

KATE: ¿Ya no está enamorado?

MAZARET: Estoy comprometido.

KATE: ¿Es que acaso hay alguna diferencia?

MAZARET: Toda la diferencia que pueda haber entre teoría y práctica.»


A esta obra le faltan algunos ingredientes para alcanzar la perfección: personajes secundarios con mayor carisma e influencia, intensidad en las acciones paralelas, desarrollo de algunas ideas y reflexiones... Sin embargo, creo que muchísimos autores firmarían un debut teatral tan entretenido y sorprendente como este. Además, hay algunos parlamentos bastante interesantes que son muestra de los caminos que seguirá la obra de Wharton en el futuro.


«KATE: (Fervientemente). El mundo... el mundo... ¡hasta tú, Clodagh! ¿Qué me importa a mí vuestro mundo? ¡Yo no nací en él, no tengo ningún derecho sobre ese mundo y no le debo nada más que sufrimiento! (Se levanta y camina agitada por la habitación). ¿Qué es, al fin y al cabo, este mundo al que tanto teméis? ¡Un ídolo que habéis forjado con vuestros pocos prejuicios y ante el cual todos os inclináis para adorarlo! ¡Un monstruo que se alimenta de la sangre y los sesos de los desdichados seres que lo crearon! Ah, no... Es mejor así, a la postre. Yo nunca podría estar satisfecha con vuestro mundo.»


La sombra de la duda es una obra que, sin ser perfecta, merece un puesto importante dentro de la producción de Wharton. En ella están los cimientos de una carrera dramática que podría haber sido de altura.Lamentablemente no ha sido así pero nos queda el consuelo de una obra satírica, crítica y con mucho humor. Gracias a Huso ediciones por recuperarla.






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